Delcy Rodríguez, presidenta interina de Venezuela, calificó a Trump (el invasor de Venezuela) de defensor de la paz.
Esta increíble declaración pone de manifiesto la bancarrota del chavismo y de todas las formas de nacionalismo burgués.
Tomado del sitio web del mundo socialista
Dentro de Venezuela, la declaración de Rodríguez ha suscitado críticas incluso desde círculos chavistas, algunos de los cuales señalan que ignora la larga campaña de sanciones estadounidenses que ha causado más de 100.000 muertes adicionales y ha obligado a más de 8 millones de personas a huir del país.
Lo que estamos presenciando es el desmantelamiento de toda forma de soberanía.
El Estado venezolano se está transformando de facto en una marioneta del imperialismo estadounidense.
Los chavistas están implementando un programa que va más allá de lo que la desregulación y las privatizaciones lideradas por Milton Friedman intentaron implementar bajo la dictadura fascista-militar de Augusto Pinochet en Chile.
El petróleo, el oro y los minerales de tierras raras han sido privatizados y entregados a empresas extranjeras. Los ingresos por exportaciones se canalizan a través del Tesoro de Estados Unidos, que determina cuánto se destina a financiar al Estado venezolano.
El Banco Central ha contratado a firmas auditoras extranjeras como Deloitte —estrechamente vinculadas al Pentágono y la CIA— para supervisar sus cuentas.
Los acuerdos con Chevron, Shell, Repsol, Eni y BP afianzan aún más el control extranjero sobre las reservas petroleras del país, las mayores del mundo.
Los sorprendente giros de 180 grados de algunos presidentes de izquierda